Mario Estrada es un director guatemalteco cuya mirada se detiene en los gestos silenciosos de la vida urbana. Su cine observa a personajes que habitan ciudades ruidosas y contradictorias mientras buscan un lugar donde pertenecer. A través de atmósferas íntimas, explora la fragilidad de los vínculos humanos y los momentos en que, incluso en medio del ruido, aparece la posibilidad de la calma.